Dos Eurofighter 2000 y dos F-18
Dos Eurofighter 2000 y dos F-18
El Rombo de Cazas: Potencia Simétrica sobre la Castellana
Esta impactante fotografía inmortaliza una de las formaciones tácticas más complejas, ruidosas y espectaculares del desfile militar del 12 de Octubre de 2015. Volando en una formación cerrada en forma de rombo perfecto, cuatro de los mejores cazas de combate del Mando Aéreo del Ejército del Aire y del Espacio español demostraron el altísimo nivel de sincronización y adiestramiento de sus tripulaciones, cruzando el cielo de Madrid a baja cota.
La formación simétrica que se aprecia en la imagen está integrada por:
Dos Eurofighter Typhoon (C.16): Posicionados estratégicamente en el grupo, aportando la tecnología de su ala en delta y sus canards delanteros.
Dos McDonnell Douglas F-18 Hornet (C.15): Los polivalentes bimotores norteamericanos que completan la simetría del bloque con sus características derivas dobles traseras.
Para los fotógrafos de aviación, esta pasada mixta es un auténtico reto de captura: la velocidad conjunta de los reactores obliga a utilizar velocidades de obturación muy altas para congelar las cuatro siluetas grises de forma nítida en el mismo encuadre.
Datos de Interés para Spotters en este Grupo Mixto
Coordinación de diferentes Alas: Lo maravilloso de esta foto es que junta en apenas unos metros a aviones que operan habitualmente a cientos de kilómetros de distancia. Los Eurofighter procedían de las bases de Morón (Sevilla) o Albacete, mientras que los F-18 se unieron a la formación desde sus bases en Torrejón (Madrid) o Zaragoza.
Gestión de las turbulencias: Volar cuatro cazas tan juntos a velocidades de desfile (unos 450-500 km/h) exige una concentración brutal por parte de los pilotos de los flancos y la cola, ya que deben contrarrestar constantemente las corrientes de aire generadas por las potentes tomas de aire y motores de los aviones que lideran el grupo.
El rugido de ocho motores: Visualmente la foto es una delicia de líneas aerodinámicas, pero a nivel sonoro, el paso de este rombo con ocho motores a reacción rugiendo al unísono fue el momento en el que retumbaron con más fuerza los cristales de los edificios del Paseo de la Castellana.