ARTÍCULOS DE AVIACIÓN

La aviación toma un nuevo rumbo con la inteligencia artificial

La inteligencia artificial (IA) está cada vez más presente en nuestra vida cotidiana. Muchas veces es una tecnología escondida entre bambalinas que actúa sin darnos cuenta. Los bots y chatbots de atención al cliente son un buen ejemplo, así como los asistente por voz que todos llevamos en nuestros teléfonos, o los alta­voces inteligentes que ya se encuentran en el mercado. La última novedad en este sentido ha sido Duplex, presentado por Google recientemente, y que ya ha empe­zado a difuminar los límites entre el humano y la máquina.

Los coches autónomos, a pesar de los últimos accidentes que han protagonizado los prototipos de Tesla y Uber, son la siguiente frontera que la IA parece que está a punto de cruzar, más pronto que tarde, pero ¿será el coche el único medio de transporte que no nece­sitará de un piloto en el futuro? ¿Veremos en el corto plazo aviones sin pilotos?

Según Miquel Àngel Piera, ca­tedrático de Ingeniería de sistemas y automática de la Escuela Aeronáutica de la UAB, “veremos aviones sin pilotos, pero no antes de 20 años. Va ser un ahorro importante. Por ejemplo, los aviones de carga que hacen trayectos muy largos, actualmente necesitan dos tripulaciones. Y eso es muy caro. Además, en cualquier tipo de transporte, la mayor parte de los errores se producen por culpa de los humanos”.

Ya hace tiempo que los aviones tienen ordenadores de a bordo que asisten a los pilotos y que prácti­camente, gracias a los pilotos au­tomáticos, limitan la intervención de estos al despegue, el aterrizaje y, por supuesto, cuando se declara una emergencia.

Alberto Rey-Villaverde, director de ciencia de datos e información de EasyJet, opina que la “IA puede ayudar a los pilotos a ser mejores pilotos”, y se puede usar para me­jorar su entrenamiento, ya que “actual­mente se dedica mucha tecnología y dinero a formarlos”, asegura. Por eso, Miquel Sureda, coordinador del máster en Ingeniería aeronáutica y espacial de la UPC, cree que lo primero que veremos antes que los aviones sin piloto será la optimización de los pilotos au­tomáticos. “La física mecánica del vuelo es muy clara, y los pilotos ­automáticos ahora funcionan tomando en cuenta todos los datos de cómo está volando el avión y op­timizando los parámetros, pero el problema aparece cuando hay una emergencia, situación para la que los pilotos automáticos no están siempre preparados. Sería interesante que tuvieran incorporada una IA que aprendiera de cómo reaccionan los pilotos en caso de emergencia”, explica Sureda.

De todas formas, el desarrollo de la IA en la aviación comercial justo empieza a dar los primeros pasos. “Estamos muy al principio y aún no hay mucho desarrollo”, dice Rey-Villaverde. Y es que “aplicar la IA al mundo de la aviación es más complicado, por las cuestiones de se­guridad –un aspecto muy crítico en este sector–. Además, el mundo de la aviación es muy conservador. Sólo en los aspectos en los que la implementación es segura está más desarrollada”, puntualiza Sureda.

De todas formas, sí que hay cosas en las que ya se aplica: venta de ­billetes y relación con los clientes.“Nosotros ya aplicamos IA en nuestro motor de precios, desde el 2011, con una red neuronal que ­toma decisiones, y también para predecir la comida que se va a comer a bordo. Cuando implementamos este algoritmo tuvimos reducciones del 50% en el desperdicio de alimentos, y ha ido mejorando”, dice el responsable de IA de EasyJet.

La aviación comercial es “un sistema de transporte muy complejo, con muchos actores que compiten entre ellos y con unos recursos limitados. Además hay muchas cosas que no aportan valor añadido y, por contra, restan. El consumo de fuel, por ejemplo. Un pequeño ­retraso pude tener costes muy grandes”, explica Piera. Y por si eso fuera poco, además “hay muchas incertidumbres como los cambios de tiempo. Pero no todos los problemas se deben a estas incer­tidumbres, sino a que en ocasiones no están modeladas”, dice este experto. Modelar estas “incertidumbres” mediante IA es algo que redundará en una mayor eficiencia de las compañías aéreas.

Pero “el gran problema actual es la gestión del tráfico aéreo, que está muy congestionado. Hay muchas zonas con un espacio aéreo satu­rado. La única manera de solucionarlo es que los aviones puedan estar más juntos”, explica el profesor de la UPC. Pero eso implica un problema de seguridad, y “la IA permite abordar estos problemas desde un punto de vista competitivo co­laborativo, lo que tiene un gran ­impacto en la seguridad y medioambiental”, añade Piera.

“La IA es capaz de realizar me­jores métricas para calcular las trayectorias que van muy llenas y mejorar su capacidad latente. Hoy en día la mayor parte de las decisiones sobre la seguridad, por ejemplo la distancia mínima entre aviones, ­están centralizadas en un contro­lador aéreo, cuya capacidad es limitada. La IA puede ayudar a distribuir la tarea de separación entre aeronaves, con sistemas multiagente que permiten establecer procesos de negociación entre los aviones –naves que se comuniquen entre ellas sin la intervención de una persona– para ver cuál cambia su ruta. Sistemas similares ya se usan para negociar el precio de la luz entre operadores”, explica el catedrático de la UAB. Un sistema este, que “tampoco tiene por qué estar embarcado en el avión. Puede estar en el centro de control de vuelo de las compañías” añade Piera.

Para Miquel Sureda, otro de los retos que tiene la aviación respecto a la IA es “aprovechar la gran can­tidad de datos que aporta la aeronáutica –uno de los sectores que más datos genera–, pero que no siempre se acaban cruzando”. El famoso big data. Por ejemplo para mejorar el mantenimiento de los aparatos.

“Tenemos mucha información de los motores, por ejemplo. Hay una especie de caja negra que re­coge miles de datos sobre su funcionamiento cada segundo. Más o menos 23.000 parámetros controlados. Terabytes de datos sólo de los motores. Los datos recogidos pueden ayudar a entender que una pieza antes de que empiece a mostrar un comportamiento anómalo puede fallar, y que eso nos dé una idea de que quizá sea mejor cambiarla. Aún no somos capaces de predecir que una pieza fallará, pero esperamos poder llegar a eso”, explica Alberto Rey-Villaverde.

Tanto la gestión del tráfico aéreo como el mantenimiento preven­tivo tendrán, según todos los expertos consultados, un gran impacto en los dos aspectos cruciales en la economía de la aviación comercial: la seguridad y los costes. La gestión del tráfico por IA hará que aumente el número de aviones en el aire, lo que repercutirá en una bajada del precio de los billetes, y además aumentará la seguridad. El premantenimiento ayudará a que “los aviones estén más tiempo volando, ya que no se tendrán que retrasar los vuelos para arreglar una pieza que ha fallado. Eso repercute en más horas de vuelo, más capa­cidad, y por tanto billetes más ba­ratos”. Y por supuesto también más seguridad.

De todos modos, la IA –como todo lo que empieza– genera miedos y hasta rechazo. ¿Estará la gente dispuesta a subirse a aviones sin ­pilotos? ¿O a aeronaves que se ­comunican entre ellas para ver quién realiza una maniobra a 9.000 metros de altura, sin que ningún humano intervenga?

Para Rey-Villaverde “aunque aún es pronto para saber cómo va a evolucionar, la IA se generalizará y estará en muchos entornos distintos, lo cual hará que las reticencias que puedan haber ahora sobre ella se reduzcan. Es lo mismo que ha pasado con los teléfonos móviles. ¿Quién nos iba a decir hace 10 años que ahora haríamos tantas cosas con ellos y que nos parecerían tan normales?”.

Y al final, si mejora nuestra ex­periencia a la hora de volar –con menos colas y menos esperas– y nos sale más barato. ¿Vamos a decir que no a eso?


Fuente: lavanguardia.com

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